EGIPTO

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viernes, 27 de agosto de 2010

LAS ARMAS, LAS GUERRAS Y LOS ESTADOS

NOTICIA: Cuatro Conferencias Magistrales de Gabriel Silva en diversas ciudades del mundo  Más datos en:
Antes de buscar armas, pedir sus permisos de uso, portación de armas, etc., es bueno tener claro el porqué es necesario que los ciudadanos estén mejor armados que los Estados. En ECOLOGENIA GLOBAL hay mucha información estratégica, política, económica y filosófica que sirve para comprender esto, pero lee al completo al menos este blog, para entender los porqués básicos.
    Los Estados (que antes eran Patrias pero hoy sólo son -en su mayoría- jurisdicciones de la dinerocracia global), poseen las armas. Tanto las individuales como las de guerra y destrucción masiva. A los ciudadanos se les niega el derecho a tenerlas. Las excepciones mejores son Cuba y Venezuela, donde los ciudadanos componen milicias dispuestas a repeler un ataque exterior, a defender a su gobierno y modo de vida y en último caso, a destituir al gobierno si no cumple con lo prometido o se desvía corruptamente de la filosofía por la que fue electo. Los gobernantes que no piensan traicionar a sus pueblos, no tendrán ningún inconveniente en armarlos. Más bien al contrario, si están convencidos de hacer bien las cosas, saben que pueden convertir al propio pueblo en su mejor defensor, tanto contra enemigos externos como internos.
    Pero vamos a analizar el tema de diferentes ópticas, no sólo desde la clara intención de tener a los pueblos sometidos a los dictados de los metapolíticos de las finanzas, que son los que tienen el más absoluto poder que jamás ha existido desde hace milenios.
    ¿Por qué se prohíbe a los ciudadanos el uso (tenencia y portación) de armas?. ¿Eso es bueno o es malo?.
    Las armas las monopolizan los Estados y las poseen los ejércitos, que antes eran de servicio obligatorio de los ciudadanos y hoy están formados por mercenarios. Otros estamentos como las policías, gendarmerías y demás fuerzas de seguridad también tienen armas, pero más limitado su arsenal. El perfil psicológico del personal que las porta en ejércitos o fuerzas de seguridad, está mucho más controlado que las armas en sí.
LOS SOLDADOS MERCENARIOS
    Los soldados no sólo son seleccionados por su estado físico y "aptitudes profesionales" para el combate, sino también y muy especialmente, por su mentalidad mediocre ante la Vida, por su ausencia de vocaciones creativas, su desconocimiento respecto al sistema global de poderes al que vivimos sometidos; por su "ideología" sin fondo ni forma definida, y con un balace psicológico donde la agresividad y la obediencia ciega son extremos y condiciones sine qua non para ser reclutados. No es "un trabajo como cualquier otro", como les he oído decir algunas veces. Es un trabajo de esclavos, de la peor clase de esclavitud, que es el servicio activo a los esclavistas, en contra de los intereses de los ciudadanos de cualquier país. Está harto visto que estos ejércitos mercenarios (que prosperaron gracias al uso político de los inconscientes "objetores de conciencia"), no se dedican a defender sus países, sino que se enrolan en cualquier país que tenga que enviar tropas a machacar a otros, en beneficio de intereses económicos y con pretextos de cualquier clase.
    Desde el punto de vista de la seguridad pública, cualquier ciudadano de a pie normal está mejor preparado psicológicamente que un mercenario, para poseer un arma y aprender a usarla.

LOS POLICÍAS
    En los mejores cuerpos de policía, en cambio, los agentes son seleccionados también por su vocación de servicio, mesura, autocontrol y capacidad de "acción doble"; es decir que no sólo deben tener una agresividad bien controlada pero dispuesta a usarse, sino también capacidad de reacción inteligente, al margen de las órdenes que tenga, porque debe atacar a un maleante como atender un parto o jugarse la vida para salvar la de cualquier persona en cualquier circunstancia.
Sería muy largo explicar todo lo que tiene que aprender un policía, cómo es entrenado y cómo son seleccionados los mejores, pero desde ya, no tienen nada que ver con los mercenarios. Al contrario que ello, tampoco es "un trabajo como cualquier otro", sino un trabajo de héroes, aunque haya imbéciles, como en todas partes.
    Así y todo, el coeficiente intelectual medio de los policías no es superior al nivel medio de los profesionales médicos, mecánicos, profesores y maestros, científicos, artesanos, ingenieros, comerciantes, camioneros, taxistas o cualquier otra persona social y psicológicamente normal. La gran mayoría de las personas (más del 95 % en Occidente, están en condiciones psíquicas de poseer y/o portar armas. De hecho, lo revelan los test psicológicos que muchísima gente se hace, pagando una consulta que resulta inútil porque da APTO, pero la entidad reguladora no da la licencia correspondiente. Entonces: ¿Por qué no se dan esos permisos?
¿Se supone que todo ciudadano armado es un criminal en potencia?. ¿Se reduce la criminalidad por carencia de armas de fuego?. Lo cierto es que no y muy al contrario, ésta aumenta en forma directamente proporcional a la indefensión de los ciudadanos.
Por otra parte: ¿Los que no somos militares o policías somos idiotas incapaces de usar correctamente un arma?. Eso piensan los "pacifistas", que dejan su vida, su defensa, su responsabilidad ante las situaciones difíciles, en manos de otros. Eso quieren hacernos pensar los políticos, porque para los ineptos corruptos, inoperantes y déspotas pseudodemocráticos (la mayoría en la casta política), gobernar a un pueblo desarmado es mucho más fácil.

LOS CRIMINALES
   Ellos siempre tienen armas. Les da igual lo que diga la ley. Si no les importa robar, matar, atracar... ¿Qué les va a importar un cargo de "portación ilegal de armas"?. Muchas veces tienen armas mejores que los cuerpos de policía; no pasaron ningún test psicológico, sus armas tienen numeraciones falsificadas o las tienen borradas. Tiene que darse una serie muy larga de circunstancias para que un delincuente pueda ser relacionado con un crimen. Lo cierto es que la gran mayoría de los delitos, desde robos hasta asesinatos, jamás se resuelven ni se encuentran a los causantes.
Si ha obrado astutamente quedará impune y ello ocurre en más del noventa por ciento de los casos en Europa y USA, a pesar de los avances científicos de la criminalística y las muchas series televisivas que se editan para dar una falsa "sensación de seguridad" a la población, respecto a la tenencia civil de armas. Mientras, se nos ametralla todos los días con diversas formas de terrorismo de Estado. Desde ver a los que deben decidir por nosotros discutiendo vergonzosamente, hasta entuertos como ETA y otros problemas que no se resuelven porque sin ellos los Estados -o al menos muchas de sus instituciones- no serían necesarios.
    El delincuente ocasional, como el señor que se hartó de las manipulaciones y las "armas de mujer" de su esposa, o simplemente es un maltratador violento, no necesita una pistola para acabar con la vida de su víctima. Pero una mujer maltratada debería ser entrenada -física y psicológicamente- para defenderse, debería permitírsele tener un arma y enseñársele a usarla, si realmente se desea protegerla. Las leyes contra la "violencia de género", aparte de redundantes sobre las demás leyes, no han servido para nada en ninguna parte. Sólo sirve la educación, el aprendizaje sobre la propia dignidad y la preparación para la defensa. Un energúmeno despechado no se detiene con una orden de alejamiento; pero se lo pensaría muchas veces, antes de acercarse a su víctima si ella está armada, entrenada y él sabe que lo está. En vez de usar a las mujeres políticamente y dejarlas como "pobres víctimas", debería tratárseles psicológicamente para recuperar su dignidad, su derecho a la defensa, instruírsele en la defensa personal y el manejo de armas... Y no prohibírsele su tenencia y portación, porque esa prohibición nos deja a tod@s como imbéciles indignos de autodefenderse.

EL CIUDADANO DE A PIE
   Los que trabajamos cada día en actividades normales, pero en especial los que viajamos mucho y los empresarios, o empleados con cargos importantes, estamos muchas veces expuestos a ser atracados en la carretera o ser asaltados en casa. Si vivimos en urbanizaciones o en casas aisladas en el campo, el riesgo aumenta y las posibilidades de auxilio policial son casi siempre nulas. De modo que en la imposibilidad de conseguir licencia de armas o asignar un enorme presupuesto para contratar guardaespaldas, después de algunos sustos, dos robos y dos intentos frustrados -por los pelos y con ingenio- de ser invadidos en casa, decidí que no puedo quedarme esperando que cambien las leyes, ni puedo soñar con el auxilio policial, así que me puse a investigar seriamente sobre el problema, consultando a agentes de seguridad, policías, agentes de seguro, amigos, abogados y personas que han tenido experiencias parecidas.
    Casi textualmente, me aconsejó un agente de seguros español: "Si alguien entra en tu casa por la ventana o le pillas justo cuando llegas, tienes dos alternativas: Le dices que se lleve todo lo que quiera pero que se vaya rápido, o te lo cargas y haces desaparecer su cadáver. Si lo lastimas y huye o lo entregas a la policía, vas a tener que pagarle una fortuna y te va a joder toda la vida. Los cacos conocen bien la ley".
    Un agente de la Guardia Civil me dijo: "Si alguien desconocido entra en su casa por la fuerza estando Usted, va dispuesto a robar, matar y violar. Cárgueselo y no deje rastros, tírelo donde jamás se encuentre; si lo tira al mar, que nadie lo vea. Hay que actuar con sangre fría, pero recuerde que ellos la tienen más fría que Usted".
    Claro que todo esto iría en todas partes en contra de la ley y en algunos países sólo el decir estas cosas puede ser "ilegal". Pero ninguna de las leyes detienen a los ladrones, a los asaltantes, atracadores, a los invasores que en muchas ocasiones han matado o dejado medio muertos a los habitantes de la casa... Y las leyes en la mayor parte de los países supuestamente democráticos, defienden más a los criminales que los derechos de las víctimas. 
El "humanitarismo" en las cárceles está muy bien, pero los trabajos forzados están mejor. Los delincuentes realmente criminales, violentos (hay diferencias que hacer entre "delincuente" y "criminal") que conocen el sistema carcelario europeo o americano, no temen en absoluto volver a prisión. No es que les guste, precisamente, pero saben que allí tendrán "trato humanitario", comida y alojamiento, trabajos divertidos, tiempo para planear fugas, golpes de sus colegas en el exterior y por último, venganza si se les da un poco de cuerda.
    Pero lo peor de todo es que mucha de la gente que está en prisión, no debería estar allí. O al menos no sin la compañía de los más grandes criminales de lesa humanidad, que se encuentran ejerciendo cargos políticos. En Ecologenia se explica cómo deberían ser las cárceles en una civilización mucho mejor que la actual, así que volvamos al tema de las armas: El ciudadano de a pie debe defenderse y estar preparado para ello física y mentalmente, no es cosa fácil ni rápida, pero es imprescindible en un sistema como el actual, donde una banda de criminales mata y roba a mucha gente, antes que la policía logre capturarlos. Tras unos años entre rejas -si es que los pillan alguna vez-, vuelven a las suyas. 
    Con una preparación en cursos especiales y/o autoentrenamiento adecuado, cualquier cosa puede ser usada como arma, pero lo principal es conocer las limitaciones de las mismas. Ninguna espada, catana, cuchillo o arma de lanzar, por buena que sea, superará a una pistola nueve milímetros, a un revólver y menos a una 45, salvo que se tenga una destreza y rapidez superior al atacante. Las bandas armadas, además, suelen usar armas largas y también son ágiles y están mejor preparados incluso que la policía.
¿Es de suponer que si se libera la tenencia de armas, nos vamos a liar a tiros entre vecinos?. ¿Suponen los políticos que vamos a andar matando gente o resolviendo a tiros nuestras discusiones?. Pues no, señores. Eso sucede entre los Estados y por intereses de los más espurios, no entre las personas normales.

CLASES DE ARMAS CASERAS DE USO LEGAL
    No es posible desarmar a la ciudadanía a tal punto que no pueda defenderse al menos con armas caseras, de ataques por un individuo; ni es posible establecer leyes que nos impidan proteger nuestra casa, colocar trampas para ladrones, etc., pero hemos de tener especial cuidado con los riesgos que puede conllevar esta protección. De todas formas, Usted y sólo Usted puede decidir si prefiere herir o matar a un ladrón o asaltante, aunque le caigan muchos años de cárcel si lo pillan, o prefiere el riesgo de ser violada y asesinada su familia o Usted mismo, como hemos visto tantas veces en los noticieros aunque la mayoría de los casos no se divulgan y sólo se enteran los vecinos inmediatos.
TRAMPAS CASERAS PARA PROTEGER LA CASA 
Ante todo, hay que tener especial cuidado si hay niños. Una trampa para ladrones que pueda por accidente o descuido matarte o matar a alguien de tu familia, es potencialmente más peligrosa que los cacos.
1) Jamás debemos usar la electricidad para hacer una trampa casera, a menos que sea autónoma, de alto voltaje y escaso amperaje. Un golpe eléctrico de alto voltaje puede causar dos cosas: Matar al invasor de un ataque al corazón, o aturdirlo lo suficiente para salir corriendo en cuanto se recupere. En el primer caso, tener muy en cuenta las recomendaciones dadas por los circunstanciales asesores policiales, abogados, etc..
2) Nunca se deben hacer dispositivos que puedan causar daño a un inocente, es decir que no debe haber contacto con el exterior de la casa ni impedir la acción segura de bomberos y policías si debieran ingresar a la vivienda. Los vidrios sobre los muros, bien puntiagudos pegados con cemento, los alambres electrificados y los de púas y concertinas están prohibidos en Europa, con el pretexto de que pueden ser obstáculo para los bomberos o la policía, sin embargo los bomberos, al igual que los ladrones más expertos, saben evitar estos obstáculos. Las trampas que se coloquen en el interior de la casa a proteger, deben estar dentro de las habitaciones, y luego tener cuidado de no caer uno mismo o nuestros familiares en ella. Donde hay niños, esta opción debe ser casi nula, pero cada uno sabrá hasta donde el riesgo es válido.
3) Cualquier dispositivo de protección que pueda causar lesión a un invasor, debe poder desactivarse o evitarse por bomberos o policía, lo que nos pone en riesgo de lesiones a las fuerzas de seguridad, de modo que al abandonar temporalmente la vivienda, hemos de asegurarnos de cerrar el gas y -salvo las neveras- desenchufar todo aparato eléctrico. Si no tenemos en casa nada de gran valor, es preferible dejar que los cacos revuelvan todo y se lleven electrodomésticos y otras cosas.
No obstante estas advertencias, quienes tienen que proteger bienes o desean dormir sin peligro de invasión, tienen algunas opciones sencillas.
a) Timer con luces: Aunque ya pocos ladrones se tragan la píldora con las luces que se encienden y apagan en diversas partes de la casa, aún es útil con los cacos menos expertos. Los profesionales vigilan durante días a las casas que les interesan, conocen mucho sobre sus habitantes y si estos no suelen salir de noche rutinariamente, atacan con los moradores dentro. Por eso es bueno usar los timers con encendido de luces de bajo consumo, incluso cuando estamos durmiendo. Al menos confundirá a los cacos.
b) Electrificación interior de ventanas. Esta se hace con una bobina tesla o similar, para dar un alto voltaje sin amperaje, mediante un cable o placa bien simulada que debe ser inevitablemente tocada por el que entre por una ventana. Lógicamente, el dispositivo debe poder desconectarse fácilmente desde el interior de la habitación y sin riesgo para los de la casa.
c) Tabla de Faquir. Sirve para casas donde sólo haya una o dos ventanas concretas por donde se pueden colar los ladrones. Se trata de una trampa con menos riesgo de mortalidad, pero más segura, dañina, que garantiza lesiones para el ladrón. Se hace con una tabla grande y firme ( un metro de ancho y el largo será igual al ancho de la ventana), de unos tres centímetros de espesor y atravesada con clavos finos de acero, con puntas bien afiladas, de 18 a 20 centímetros de largo, dispuestos en rejilla a ocho centímetros entre si. Se debe camouflar bien, como para que cualquiera que entre por la ventana pise inevitablemente sobre ella. Entrar a una casa y meterse un clavo, es empezar con mal pie. El ladrón no se quedará a presentar quejas ni irá a la policía. Y si Usted regresa (o estaba dentro de la casa), limpie la sangre y no se le ocurra contar nada a nadie.
    Un amigo que tiene su casa en Boa Vista de Roraima, cansado de arreglar destrozos y perder valores en su casa de campo, hizo un foso de dos metros bajo cada ventana y en las puertas de acceso. Colocó estas tablas de faquir en el fondo y luego tapó los pozos con planchas muy firmes, que reemplazaba por unas alfombras armadas con rejilla de maderitas muy finas, cada vez que salía.
En ese tiempo (no sé ahora) las leyes daban caña a los cacos, no a los propietarios, así que cinco veces en menos de dos años -una de ellas mientras dormían- tuvo que felicitarse de sus precauciones. Una vez tuvo que llevar a uno al hospital y la policía le felicitó, porque el sujeto era un asesino muy peligroso y buscado. Seguramente les habría matado mientras dormían o si se hubiese despertado.
     Si no viviéramos en un sistema tan corrupto, materialista, egoísta y engañoso por donde se mire, no harían falta estas barbaridades, pero mis precauciones me han salvado una vez la vida (también en Brasil) y otras veces mis bienes en otros sitios.
d) Bomba de Humo. Hay bombas fumígenas sencillas, caseras, pero conviene comprar cilindros fumígenos si es posible, que vienen con un detonador. Se suelta una argolla, como en las granadas, y la casa se hará asfixiante. Bastará un cordón muy fino bien colocado por lugar de paso inexorable, para accionar la bomba de humo. Si al mismo tiempo se acciona una grabación de una alocución disuasiva, tanto mejor. ATENCIÓN:
Si se usa la bomba de humo, no puede ni debe usar ningún otro dispositivo, pues seguramente el humo llamará la atención de los vecinos, vendrán los bomberos y ellos deberán entrar en su casa, esté Usted o no.
e) A veces, si no tiene valores importantes en la casa, conviene la simple disuación psicológica, como cámaras falsas con movimiento, activadas por células fotoeléctricas y con seguimiento de cuerpos. También suelen resultar los carteles de advertencia, siempre que el caco sepa leer (en su idioma) y el cartel sea convincente.

ARMAS CASERAS DE EMERGENCIA
    Las armas ninjas están prohibidas en muchos países, pero no pueden dejarnos sin cuchillos en la cocina. En cualquier caso, el miedo será siempre su peor enemigo, así que no es cuestión de vivir amedrentado, sino inteligentemente precavido. 
Armas cortantes:
Existen herramientas "cortatutti", como los cuters de la marca Dexter que usamos para muchas cosas en el taller, o los cortapapeles que se venden en las librerías. Bien usada, es un arma letal que no pueden impedirle llevar en una cartera o en el bolsillo, a pesar de las estúpidas leyes que "no permiten" portar elementos cortantes de más de cuatro centímetros en algunos países en Sudamérica. Una palita de jardín de mango largo, pero bien afilada la parte metálica, tampoco es un arma, legalmente hablando.
Armas punzantes: ¿Quién puede acusarle de portación ilegal de armas por llevar un destornillador de punta estrella?.
Armas contundentes: Un bate de beisbol, unas bolas de acero (y puntería para arrojarlas), un martillo de medio kilo o una barra de acero, no son "armas ilegales".
Armas mixtas:  (contundentes, envolventes, arrojadizas y/o punzantes). Una plomada de albañil con un hilo bien firme, es una arma de revoleo sumamente efectiva y nada comprometida. Un metro y medio de cadena buena con un pesado candado cerrado en el último eslabón, tampoco es punible.
Si se quiere meter en el riesgo legal (no ilegal en muchos países, pero asegúrese), entonces tiene la opción de los látigos de cable de acero, las bolas de acero con puntas soldadas, las boleadoras argentinas... Estas se hacen tradicionalmente con tres piedras envueltas en cuero, en la punta de tres líneas de cuero trenzado. Un buen entrenamiento le permite al usuario ahorcar, golpear o maniatar a un sujeto a veinte metros o más. Se arroja con fuerza y un buen "boleador" puede llegar a los cincuenta metros. El radio de acción (equivalente al largo de la trenza) suele superar el metro, así que donde pegue, enredará y golpeará. Unas boleadoras muy modernas pueden hacerse con cable de acero (de freno de bicicletas o motos), con bolas de acero bien soldadas o con perforación en las puntas. Incluso con tornillos pesados. Las hechas con cadena fina, de acero y con candados o bolas de acero, son mejores que las tradicionales, porque la piedra pesa 2,6 Kg/m3 y el acero pesa unos 7,85. El plomo, más de 11,4 Kg/m3.

Tenga en cuenta que cualquier arma que use, o cualquier cosa que use como arma, requiere de entrenamiento y de él depende la efectividad del arma. Un tonto con la mejor pistola será vencido y reducido por una persona ágil, con buenos reflejos e inteligente. En otras palabras... La mejor arma puede -y debe- ser Usted.

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